2 de Marzo, año 111
Tomo se quedó pensando en lo que sería la reunión, ¿a qué se refería Deen con el sábado?¿ Por qué haría algo? Estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había alguien más en el camino, así que pasó sin verlo, rozandolo del hombro.
Era Yuki, que apoyado en la pared retuvo la respiración cuando Tomo pasó frente a él, parecía no haberse percatado de su presencia, por un instante tuvo el impulso de llamarlo, pero la imagen de este besándose con su jefe acudió de nuevo a su memoria. Le dio nauseas.
_ Eh? - Al fin, Tomo se percató que sí había alguien, parecía que se sentía mal, al menos los gestos de su cuerpo le sugerían eso. - ¿Estas bien? - lo agarró de los hombros por detrás
Yuki se sobresaltó y el quería rehuir de su agarre pero era inevitable, el malestar que lo había embargado no era solo mental sino también físico. Volteó el rostro ...
_ ¿Yuuuki? - se asombró - ¿¿Estas bien?? ¡Te veo pálido! ¿Tienes fiebre? - puso su mano en su frente - Parece que no... – indagaba.
Tal vez no tuviera fiebre, pero el contacto de la mano de Tomo sobre su piel era bastante cálido. No podía pensar con claridad, sin duda, la semana de insomnio y mala alimentación le estaba pasando factura.
_ Sí... - trató de decir más, pero por alguna razón no coordinaba las ideas. Intentó enderezarse pero terminó apoyándose en Tomo.
_ Hey! Yuki! Yuki!! - lo zarandeó con ambas manos, pero al darse cuenta del estado del otro no tuvo más que cargarlo y llevarlo a la oficina de Deen, sabía que no iba a estar. Yuki seguía siendo tan liviano, pensaba, cerró con cuidado la puerta y lo recostó en el sofá de cuero. Se arrodilló a su lado sin saber qué hacer, solo repetía constantemente "¿Estas bien?" “¿Qué tienes?"
Por un momento todo se oscureció, al segundo siguiente estaba en la oficina de Deen, casi, casi podía ver frente a él a Tomo y a Deen juntos, no quería eso empeoraba su malestar, sacudió su cabeza. Frente a él, estaba Tomo y lucía muy preocupado, Yuki no sabía por qué... su conciencia fue regresando de a pocos, de alguna manera había llegado hasta ahí, se sintió avergonzado.
_ No tengo nada.- murmuró bajito, pero ahora no solo se sentía mareado sino le dolía la cabeza.
_ Pero te ves pésimo… - Tomo lo miraba triste, se sentía impotente, no sabía cómo animarlo... Después pensó “¡ah! ¡¡claro!!”. Él se acercó a un estante dónde sacó una caja. Antes de llegar a la empresa Tomo le había dado una caja repleta de dulces a Deen, no es que Yuki sea muy fanático de los dulces pero a falta de ideas… le ofreció muy contento. - Escoge el que quieras, te sentirás mejor. Sonrió
Yuki se sentía muy desorientado, las cosas pasaban a su parecer demasiado rápido, un momento tenía a Tomo preocupado, delante suyo, al siguiente, una caja de dulces, no era que le gustaran, pero desde hacía dos días solo se había alimentado con café, y eso que en la mañana no había tomada nada. Cogió un chocolate, lo abrió despacio, llevándolo a su boca empezó a saborearlo lentamente, relamiéndose de vez en cuanto. Es sabor intenso del dulce lo hizo recuperase un poco del mareo.
Tomo se alivió, por un momento pensó que le tiraría por la cara los dulces, pero tenía a un Yuki un tanto diferente... incluso diferente al que vio en aquella reunión. Yuki no se lo diría... pensó.
_ Yuki, te has peleado con Luke? - Igual se lo preguntó
Yuki reacciono un tanto desorientado aún, miro fijamente a Tomo...
_ Si.- respondió suspirando, no valía la pena guardar el...secreto?, en ese momento no se sentía en sus cabales, no quería guardarse nada
_ ¿Y tú? tienes algo con Deen??
_ ¿¿Yoo?? ¿¿Yoo? - recién se percató de que había usado esa oficina con tal confianza como si fuera la suya, que tenía llave y sabía dónde estaban las cosas. - Es un gran amigo.- Tomo era malo para mentir, a pesar de ser actor, cualquiera podría deducirlo por la sonrisa nerviosa que venía acompañado.
_ Tienes algo con Deen y con ese actor.- Yuki miró hacia un punto fijo con la mirada desenfocada, al fin al cabo esa verdad, era una de las cosas que le impedían dormir, sacárselo de encima tal vez ayudaría a que sus nervios no se volvieran en su contra, además sí, Tomo era un mal mentiroso - Es por mi culpa.- dijo eso en un susurro, por alguna extraña razón sentía la voz quebrada.
_ ¿Eh? ¿¿De qué hablas Yuki?? - Tomo se acercó más a él, le daba curiosidad como iba a terminar su frase
_ Yo los vi.- habló bajito, apenas podía murmurar, el cansancio se estaba apoderando de él, haciendo que sus parpados se sintieran más pesados. Se acercó a su vez a Tomo, para que este le escuchara - Nunca pensé que serías capaz de hacer algo así.- sin pensarlo acarició débilmente su rostro - ¿¿Es mi culpa??
Tomo estaba atónito. Y creyó entender lo que Yuki trataba de decirle.
_ No es lo que crees... - miró abajo y algo avergonzado - Es que... Deen no quiere que se sepa.... y Lem es un amigo al que hice pasar de pareja, ¡Pero es que de pronto me sentí tan incomodo de estar a solas con ustedes!... Que no supe qué hacer
_ Lo siento - Yuki terminó abrazando a Tomo, no había terminado de comprender bien sus palabras, pero sentía que había perdido por completo el control de sus emociones, no quería seguir sintiéndose así de culpable - Fui un tonto... es que dolía tanto, de verdad, que no supe que mas hacer...
_ ¿Qu... qué haz hecho? – preguntó por instinto, ya que se había quedado helado por el abrazo, era obvio que Yuki no estaba siendo el mismo. Solo podía pensar en cómo lo ha debido pasar esos días para quedar en ese estado. Yuki escuchó la exclamación de Tomo, sonrío con ironía, cada vez más atontado por el sueño.
_ Baka...
Tomo no podía quedarse mucho tiempo en la oficina, sabía que debía salir y sacar a Yuki, tampoco podía llevárselo en su moto, así que llamó un taxi. Pensó primero en llevarlo al hospital pero después se dio cuenta que solo dormía, tal vez solo necesite descansar y lo llevó a su departamento.
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Acostó a Yuki en su cama, mientras él preparaba algún caldo super nutritivo para cuando despertase. De vez en cuando lo veía y seguía inconsciente, se empezaba a preocupar, se preguntaba si es que hizo lo correcto en llevarlo ahí. Para variar llamó a Lem, a Kazu y su ex contándole lo que pasó y qué podía hacer, todos atinaron a decir que espere a que despierte y si empeoraba llame a un médico.
Yuki estaba teniendo un sueño agradable, pero cuando la conciencia regreso a él y despertó, lo olvidó por completo. Al fin había dormido tranquilamente por algunas horas por lo menos, había hecho bien en volver a casa y... y... cuando se despejó su vista se dio cuenta que ESE no era su hogar, se levantó sobresaltado, se encontraba en una cama extraña, en un cuarto extraño y no recordaba como había llegado ahí, trato desesperadamente en hilvanar sus ideas, poco a poco los últimos instantes antes de caer desvanecido volvieron a su memoria...
No podía ser verdad...lo que había dicho y hecho...
Tomo entró al cuarto para cerciorarse como estaba. Al verlo despierto soltó un suspiro aliviador
_ ¡¡Que bueno que despiertas!! ¡Espera! No te muevas, te traeré algo.
Cuando Yuki vio a Tomo entrar y salir apresuradamente, según él para traerle algo, se sobresaltó, su mente terminó de atar todos los cabos sueltos de su memoria. ¡Maldición! Justo tenía que pasarle a él. trató de levantarse, seguía mareado y terminó cayendo en la cama, eso no pintaba nada bien.
Tomo volvió con el caldo que estaba preparando en una bandeja que rápidamente colocó al lado, y acomodó a Yuki para que pudiese comer.
_ Esto me enseñaron a preparar aquí, se lo hice a Kazu cuando estaba sobrecargándose de mucho de trabajo, le mejoró bastante… Intenta probar, sabe bien.- hacía círculos con la cuchara
Yuki se sentía ridículo, estaba echado en la cama de Tomo, con este intentando darle de comer como un niño, y una marea de recuerdos aprisionados en su mente intentando inundarlo de nuevo, pero ya había perdido demasiado el control en ese día. Con toda la delicadeza que fue posible empujo con su mano, la mano de tomo que sostenía la cuchara.
_ No es necesario.- dijo
_ Vamos, toma un poco - lo miraba haciendo un puchero de perrito abandonado, aunque notó por la aspereza de su voz que había vuelto a ser el mismo de siempre.
Yuki no quería voltear a mirarlo y hacerle notar lo avergonzado que estaba, pero su estomago lo traicionó gruñendo, si había olvidado, pero ya recordaba, que apenas se había alimentado esa semana. Su rostro enrojeció pero no volteó la mirada.
_ Puedo solo.- Yuki extendió las manos para que, sin mirar a Tomo este le diera el plato de sopa. Tomo se lo ofreció y habló algo serio.
_ Comprendo ahora por que estabas así de mal ¡¡estabas con hambre!! ¿¡Por qué no estás comiendo?! - parecía regañarle
Yuki no quiso responder, se sentía demasiado avergonzado en ese momento, desde cuando era y se sentía tan débil. Apenas probó la sopa no pudo evitar terminársela lo más rápido que le era posible, poco le faltó para tomársela directamente del plato. Sí, se sentía un niño siendo amonestado. El silencio de Yuki decía más de lo que podía decir. Tomo cogió el plato cuando acabó.
_ Bien, ahora descansa - como adivinando lo que le respondería dijo - No te voy a dejar salir de aquí... - salió del cuarto.
Yuki abrió los ojos sorprendidos, a que se refería Tomo con no dejarlo salir, trató de levantarse pero otra vez se mareo. ¡Maldición! maldito insomnio, malditos nervios, maldito todo. Trató de llamar a Tomo, ¿mas que le diría? enterró su cara en la almohada, si alguien le hubiera dicho que estaría otra vez echado en la cama de Tomo aspirando el aroma de sus sabanas, le hubiera golpeado. Al darse cuenta de lo que hacía tomó la almohada y la tiro contra el piso. El no podía quedarse ahí.
_Tomo.- lo llamo, su voz no sonó muy fuerte, esperaba que aunque sea lo hubiese escuchado. Tomo volvió tras escuchar algunos débiles sonidos, solo había ido a dejar el plato.
_ ¿Otra vez intentaste levantarte?? – Su voz parecía más calmada y trató de acomodarlo suavemente
_ No.- dijo Yuki avergonzado, luego se arrepintió - Digo... sí... bueno, maldición, tengo que regresar a mi casa - exclamó, sin verlo y sin levantarse.
_ No en ese estado, Yuki, te ves muy mal… Y ya te dije que no voy a dejarte salir, así tenga que amarrarte a la cama - Tomo tuvo una visión de lo que acababa de decir y no pudo evitar sonrojarse - Digo, ¡eso! - diciendo eso, volvió a mirarlo con más detenimiento, tenía a Yuki debilitado en su cama, ¿quién lo hubiese predicho?... se quedó pensando cosas no muy apropiadas para la ocasión.
Nada más escuchar el comentario de Tomo sintió sonrojarse, volteó por puro instinto y vio en él la cara de pervertido que solía poner en aquellas ocasiones.
_ Tomo BAKAA!! No pienses en esas cosas - cogió otra de las almohadas y se la tiró en la cara. La almohada lo hizo volver en sí, eran otros tiempos…
_ ¡Gomen! - Se disculpó de inmediato y por instinto - En lo que te recuperas me puedes dar comentarios de la exposición que hice - se acomodaba al lado, sentándose en la cama
Yuki se sintió aún más incomodo cuando Tomo se acomodó a su lado, ¿cuando acabaría todo ese martirio? Pero su cama, así que tampoco era que pudiese reclamarle mucho al respecto. Lo mejor que podía hacer era tratar de tranquilizarse y recuperar sus fuerzas para irse a casa de una vez. Lo dejó hacer, trató de alejarse lo más que pudo de él, pero se dio cuenta que estaba demasiado débil para hacerlo. Respiro profundamente, sí, calmarse, debía de calmarse aunque el cuerpo cálido de Tomo estuviera a su lado. Trató de mirar hacia otro lado mientras hablaba.
_ No estuvo mal, a mi grupo le gustaste mucho.
_ ¿¿En serio?? - preguntó feliz, pero al darse cuenta que dijo “grupo”, se puso en plan infantil y haciéndose el interesante volvió a preguntar - ¿¿Y a ti??
Yuki volteo la cara, en ese momento no podía ver a Tomo a los ojos.
_ Me pareciste aceptable
Tomo soltó a reír
_ Jajajajaa, Yuki tan formal como siempre.
_ ¿Es tuya la idea de los celulares?
_ No es mala idea, ¿no? - todavía riendo un poco - La verdad que fue idea de Deen.
_ ¿Ah sí? - Yuki se removió un poco incomodo - Así que él es tu pareja.- su memoria se aclaro un poco mas - ¿Y el otro, tu amigo? - y aunque no quería tocar el tema no pudo evitarlo
Tomo se dio cuenta que ya no tenía sentido seguir fingiendo, era Yuki, sabía más cosas de las que podría saber él mismo.
_ Lem es un ex, pero se volvió un gran amigo.
_ Ah... ¿y se presto para la mentira?
Tomo sintió un poco de vergüenza
_ Sé que estuvo mal, ¡Pero ese Luke me dio tan mala espina que no podía estar solo en esa situación! No sé cómo estuviste con un tipo así.
Luke, la mención del nombre hizo que el malestar se hiciera otra vez presente. Yuki no quería mostrar lo deprimido que lo hacía sentirse todo el problema que tenia con su actual pareja e intentó con todas sus fuerzas disimular su malestar. Tal vez en ese esfuerzo no se dio cuenta de que apoyó inconscientemente la cabeza en el hombro de Tomo, creyendo que era la almohada.
_ Luke no es un mal tipo, es solo particular y un tanto impulsivo.
_ ¿¿No es tan mal tipo?? ¡Prácticamente haz fallecido en mis brazos! Si no fueras tan liviano no hubiese podido traerte acá – trató de mirar de reojo a Yuki – Dime, ¿eres feliz?
_ No he fallecido.- Yuki levantó el rostro indignado - Eso fue culpa mía.- dijo un poco más bajo al darse cuenta donde se había apoyado, pero decidió no darle la importancia al asunto - Y bueno, estaba bastante bien...
_ Sabes, nunca me había vuelto tan nervioso y preocupado como lo estuve ahora, Yuki, solo quiero que estés realmente bien, que realmente estés feliz, porque te lo mereces... - Tomo hizo una caricia a su rostro y estaba completamente girado hacia él, mirándolo sincero y... muy cerca, tanto que parecía aproximarse
Yuki no sabía qué hacer, sabía que si miraba fijamente a Tomo otra vez perdería el control de sus emociones, pero eso que decía...
_ No, no merezco ser feliz.- dijo casi sin pensarlo, solo sintiéndolo.- No después de lo que hice
_ ¿Qué has hecho? - intentaba buscar su mirada sin alejarse.
_ No seas tonto, Tomo.- la culpa, sí, la culpa mataba a Yuki, pero no sabía cómo expresarla - Al final de todo... yo... dije cosa... yo... lo siento.- suspiró dolido.
Tomo no entendía a qué se refería pero el rostro melancólico de Yuki solo le incitó a hacer una acción: besarlo. Lo había cogido delicadamente de su mentón y virado hacía él y se dirigió directamente a sus labios. Tenía dudas de lo que estaba haciendo y sobre todo si Yuki lo rechazaría, pero sabía que si al menos intentase rehuir aplicaría un poco de fuerza. En ese momento solo quería estar así y no pensar más.
Yuki se congeló ante el acercamiento de Tomo, no sabía que hacer, no quería alejarlo, tampoco podía moverse, tal vez quería que todo fuera como antes, y ya no sentirse ni mal ni culpable...sí, que todo fuera como antes...
No sintió ninguna resistencia y Tomo intensificó el beso apoyándose sobre Yuki e iba recostándolo más a la cama.
Yuki se dejo llevar por la sensación, por el sentimiento de sentirse querido, perdonado... ¿eso era perdón? Tal vez... Tomo siempre había sabido cómo hacerlo sentir único y especial, le parecía increíble que a pesar de los 5 años que habían pasado eso se seguía manteniendo...
Pronto iba palpando su cuerpo, recorría su espalda, cintura… estrechándolo contra él, aumentando la intensidad en el beso, y llegarían a más si no fuese porque el celular de Tomo sonó estridentemente desde sala, eso lo hizo volver a la realidad. En seguida corrió al teléfono, daba para percibir que quien lo llamaba era Deen. Al terminar volvió al cuarto bastante sonrojado y nervioso
_ Yoo… esto… tengo que hacer unas cosas.... este... ¡Pero quédate por favor! Toma la llave – la dejó al borde de la cama - Para que cierres al salir, Kazu tiene un duplicado así que no te preocupes en devolvérmela pronto... ¡nos veremos!! ¡En la oficina!! Seguro... Espero te cuides ahora mejor, eh? Bueno chau! – Toda su frase estaba llena de diferentes tonalidades lo que hacía notar cuan nervioso él estaba. Y salió rápido sin esperar respuesta.
Yuki se quedó perplejo con la salida tan apresurada de Tomo, ¿Que era lo que había pasado?, más bien... ¡¿QUE ERA LO QUE ESTABA HACIENDO CON UN DEMONIO?! Se había dejado llevar otra vez por su patético sentimentalismo, la cabeza le estaba dando vueltas y volvió a caer en la cama, se sentía pésimo... se sentía fatal, y más porque segundos antes de que Tomo se levantara había recordado el sueño que tuvo antes de despertarse. Había soñado con Luke en la época en que ambos eran estudiantes. Sí, definitivamente se sentía ahora MUY MAL. No pudo evitarlo, se cubrió los ojos y empezó a sollozar total nadie podía verlo ahí, tan miserable como se sentía.