23 de febrero, año 111
Apenas tuvo tiempo de colocarse el cinturón de seguridad, cuando Luke piso con fuerza el acelerador, dio un violento giro y salio hacia la pista que los llevaría al Green Lake; Yuki se golpeo la cabeza repetida veces en medio de tan arriesgada maniobra; al sentir como la velocidad aumentaba al entrar en la carretera se sostuvo del asiento.
_Luke, baja la velocidad.- dijo espantado, Luke por supuesto no lo escucho.
Yuki conocía a su novio, conocía su temperamento, y sabia que cuando estaba molesto todas las reglas de transito eran automáticamente eliminadas de su cabeza, insistirle lo contrario era perder el tiempo, pero eso no evitaba - sobretodo cuando rebaso a una camioneta y un camión de carga por centímetros de distancia- que intentara, por su vida, hacerlo.
_Luke por favor...
Un nuevo giro, el estomago de Yuki se agito, se mareaba mucho en los carros, se doblo en si mismo, cogió el brazo que Luke tenia cerca a la palanca de cambios, este desvió la mirada por unos segundos, bajo la velocidad.
_No estas contento?, va ha ser una reunión memorable...
_Que te propones?
El porsche llego a una esquina donde el semáforo cambio de pronto a rojo, el auto se detuvo, a pesar del cinturón, Yuki se balanceo de forma peligrosa hacia adelante.
_Quiero saber más de ti, si tu no quieres decirmélo, de alguna manera tengo que averiguarlo.- contesto Luke de manera agria.
_Por que te importa tanto mi pasado. Lo que tuve yo con ese sujeto mientras vivía en Japón es cosa pasada. Tomo ya no es nadie en mi vida.- exclamo Yuki.
El semáforo se puso en verde.
Luke volvió a pisar el acelerador, su mirada celeste fría, distante, hacia el frente...
_Pero tu, eres tu Yuki...nada para ti carece de importancia.
Había algo en el tono amargo de Luke que causo una inusitada incomodidad en Yuki, no sabia que pensar con sus palabras, una sensación de angustia le laceraba el pecho. Luke estaba decidido, nada le haría cambiar de parecer.
Pero, que quería decir todo eso?, que podía esperar de su reencuentro con Tomo? En que momento toda su estabilidad emocional se había ido al carajo?
Volvieron a esquivar otro camión, aunque su corazón latía a mil -de anticiparon, de temor- aunque se le hiciera difícil respirar por esas constantes nauseas, Yuki pensó, que un choque -uno pequeño, por que no?- no seria tan malo después de todo.
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