quinta-feira, 19 de janeiro de 2012

La reunión en casa de Deen

5 de marzo, sábado

Los días pasaron lentos.

Llegado el sábado Tomo se sentía bastante cansado, ya que para mantener ocupada su mente se sumergió en el trabajo, con amanecidas y hasta un día durmió en la oficina.

Era el día en que Deen le contaría a su familia sobre su relación, aunque conforme se acercaban las horas dudó si sería bueno que eso acontezca, de todas maneras él ya no se sentía tan ilusionado cómo antes… por qué será eso?

Ya en la noche, Tomo se encontraba en la casa de Deen y volvió a ocupar su mente preparando suculentos potajes de comida internacional al estilo buffet y su especialidad de tartaletas de fresa para el postre. Aunque no sabía cuantas personas vendrían

Mis padres fallecieron en un accidente de auto cuando tenía 5 años y mi tía Hilary me cuidó desde entonces. En su casa conviví también con mis tres primos, a los que estimo mucho y somos grandes amigos. Seguro que ellos vendrán! Ninguno tiene idea de lo que comentaré hoy, pero son mi familia y sé que no me verán raro… bueno, eso espero. También está mi prima Caroline, hija de la hermana mayor de mi madre, y su esposo… su esposo, mi tío es jefe de Tomo, no creo que sea buena idea invitarle! Aunque ellos también cuidaron de mí un tiempo, le pasé la voz a Carol pero espero haya entendido de venir sola con su mamá.

Después de visitar a mi hija al hospital regresé a casa, serían casi las 7pm, me di un baño, me alisté y me dio mucha satisfacción –aunque pena por no ayudar- ver a Tomo cocinando con esmero. Estaba tan concentrado que ni se percató que ya había llegado a casa, no quise molestarlo.

Cuando bajé ya eran las 8pm, quienes llegaron primero fueron mis primas Jennifer y Cristina junto con su mamá Hilary, seguro que Richard llegaría más tarde, fue grato vernos, aunque siempre mantenemos contacto. Tomo no salió, prefirió presentarse cuando todos estén y yo utilice “las palabras correctas” para dirigirme hacia él. Ya serían casi las 9pm y Richard llegó con Carol y mi tía Angie. Ya era el momento de hablar.

Uno prepara el momento adecuado, con las personas adecuadas, con las palabras adecuadas para dar una noticia, uno los prepara, pero… no siempre sucede como queremos

Me paré con una copa en la mano y decidí dar un brindis por el que había hecho la comida, acompañado de un discurso más emotivo de lo que él había hecho por mí en todo ese tiempo que lo conozco, como darme cuenta de la infidelidad de mi esposa, superar la soledad, superar la enfermedad de mi hija, entre otras cosas: “Tomo, mi pareja” lo presenté, y él no podía estar más que radiante esa noche. Observé los rostros de mis familiares que se pusieron pálidos por un segundo, luego cambiaron a sonrisas y comprensión, acompañados de frases como “con tal de que estas feliz”, “se ven bien”, “la comida está excelente”, me gustó ver eso.

Solo que cuando volví a dar otro vistazo en el rostro de mis familiares, no esperaba en mi casa la presencia de otra persona: mi tío Mark, jefe de Tomo, aún más asombrado. Yo y Tomo quedamos a la expectativa de lo que haría, pero no hizo mucho, solo se fue bastante molesto. Mis primos alarmados, especialmente Carol, trataron de calmarnos un poco, pero en el fondo nosotros lo conocemos y sabemos que es bastante conservador. Temía por lo que esperaba a Tomo, esperaba que salga perjudicado, a pesar de que mi tía Angie me susurró que hablaría con él…

Al día siguiente mi tía me llamó que hizo todo lo posible por conversar con mi tío Mark, pero que le había dicho que estaba bastante decepcionado de mí, pero también que se sentía culpable porque él ‘trajo a ese japonés a que yo le diera clases de ingles’. También me cuidó y sé que siente que soy como el hijo que nunca tuvo, tal vez tenga sentimientos encontrados.

Aún no sé que le esperá a Tomo, al menos no le he comentado nada de cómo es él y le he tratado de calmar un poco, para que llegado el lunes las cosas se pasen bien. Buena suerte mi amor…

quinta-feira, 12 de janeiro de 2012

Enfermo

2 de marzo, 10:30 p.m.



Yuki sentía desvariar por la fiebre, la fina llovizna que cubría Seattle hacia que fuera más difícil enfocar la vista… ¿enfocarla en qué? En realidad en nada, las nubes no tenían forma por estar perdidas en esa masa gris que era el cielo…o estaban muy juntas todas, como Tomo y él hacia tan solo unas horas antes…tan cerca…y sus labios…Definitivamente estaba desvariando y muy mal, ya no tenía ni fuerzas para molestarse consigo mismo, lo único que quería era refugiarse en su tibia cama en lugar de estar en sentado en esa dura banca, perdido en algún punto indefinido de la ciudad.





Ojala que sirvieran las pocas referencias que pudo dar a su posible salvador…tenia tanto sueño y le costaba un poco –tal vez bastante- respirar, tiritaba.





No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado cuando un auto hibrido se estaciono frente suyo. No pudo reconocer a la persona que lo tomaba por el hombro y lo zarandeaba para despertarlo, era tan difícil tratar de mantener los ojos abiertos, tan difícil.





*-*-*-*-*





Una voz difusa le llego antes que cualquier imagen, lleno la oscuridad que lo rodeaba con un ruido perturbador, sentía una fuerte sensación de vértigo, le faltaba el aire; la voz distorsionada, incesante, no lo dejaba caer de nuevo en la inconsciencia, lo movían, se movía, no estaba seguro. Abrió un poco los ojos, por reflejo más que por convicción, la luz lo lastimaba.



_ ¡Yuki, vamos reacciona! ¡Tengo que llevarte al hospital…!



¿Hospital? No quería ir a ningún hospital, solo a casa…



_ ¿Quieres que llame a Luke?



¡Luke!...La sola mención de su nombre le hizo reaccionar hasta donde la sensación de asfixia le permitió.



_ ¡No!



_Yuki te encuentras mal, tengo que avisarle a alguien.



Yuki enfoco la vista, estaba en alguna clase de auto, a su lado un hombre de cabello castaño y anteojos manejaba preocupado, intercalando su mirada del camino hacia su direccion. Los ojos castaños del sujeto se cruzaron con los suyos…



_ ¿Scott?- ¡claro!, había llamado a Scott, su único amigo en Seattle, la única persona que podía sacarlo de todo ese embrollo.



_Si Yuki, soy yo.- un leve matiz de angustia se dejo oír en la voz de Scott.- tienes mucha fiebre y no me gusta la manera en que respiras… ¿qué te paso?



_Quiero ir a casa…



_ ¿Quieres que llame a Luke?



_ ¡No!



Scott lo miro extrañado por la reacción de Yuki, suspiro.



_Tienes que ver a un medico…



Yuki iba a negarse, pero un fuerte exceso de tos se lo impidió. ¡Cielos! Sentía el pecho estallar.



_Pero no llames a Luke…



Scott se contuvo de añadir algo más, asintió mientras aceleraba el auto, en el asiento del copiloto Yuki se ahogaba con una inclemente tos.