2 de Marzo , año 111
"Era primavera, los cerezos estaban en flor. Los ojos de Luke
brillaban emocionados, tan azules como el cielo mismo, Yuki se perdía en ellos.
Caían las flores de cerezo, Luke se le acercaba con una sonrisa en los
labios...esos labios...su corazón latía desbocado..."
Yuki observaba el techo del cuarto de Tomo, tendido en la cama, recordando el
sueño que hace tan solo unos instantes -instantes en los que también casi,
casi, había besado a Tomo- acababa de tener.
Mas que un sueño, era un recuerdo de sus días en Tokio, cuando Luke y él eran
solo unos jóvenes inexpertos que creían estar enamorados; podía pasarse horas
reflexionando al respecto, ¿se había enamorado de Luke a los catorce, cuando
buscaba alejarse de todos y el impulsivo mocoso de ojos azules no lo dejaba en
paz?
Lo que más recordaba de aquella época era justo, esa actitud desaforada,
infantil e hiperactiva que seguía a Luke en todos sus propósitos, y en sus ojos
azules chispeantes, hipnotizadores, que trato de ignorar con pobres resultados.
Esos ojos fueron su perdición.
Entonces, ¿era amor lo que sintió? ¿Lo que sentía?...
¿Por qué demonios casi beso a Tomo en su maldita cama?
¿Qué mierda hacia allí?
Trato de levantarse, el mareo volvió de inmediato, maldijo en voz baja mientras
cerraba los ojos, tenía un hueco en el pecho que se llenaba con rabia y
desesperación. Quería salir; salir y dejar de pensar en lo que paso y en lo que
pudo suceder, en lo que estaba sucediendo.
Él no era ningún pusilánime de mierda y ahí estaba lloriqueando sin sentido en
la cama de su ex.
¡Al diablo todos sus males!
Le costó esfuerzo pero logro ponerse en pie, se apoyo un momento en la pared
hasta que todo dejo de girar, tenía fiebre, podía sentirlo por los escalofríos
que recorrían su cuerpo. ¡Maldita, maldita su dieta de café y barras de
granola!, ¡maldita la puta humedad de Seattle y sus lloviznas de nunca acabar!,
¡malditos los del departamento de marketing y publicidad por cargarse sus
nervios y su paciencia!, ¡maldito el malnacido de Deen Lowe por contratar a Tomo!,
¡maldito el muy desgraciado hijo de puta de Tomo Seki por...!
Por...
Su vista capto en una de las paredes el cuadro grande de un edificio, el
edificio de Tokio, donde vivieron hasta...Yuki se acerco con lentitud,
reconociendo según acortaba la distancia, cada detalle del que fue por mucho
tiempo su hogar.
Recordó el primer día que pasaron juntos, la mala manía que tenia Tomo de
querer cargarlo para cruzar el pórtico, la primera cena, la primera noche, la
primera vez que ellos dos...
Sacudió su cabeza expulsando todos esos pensamientos, ¡genial!, no solo está enfermo
sino que, además, se estaba volviendo un ñoño nostálgico, si pudiera gritar y
golpearse a si mismo lo haría hasta que recobrara la razón. Tenía que ir a la sala, llamar un taxi y
salir, cuanto antes mejor...
Solo que no sabía a qué dirección le indicaría al taxi que viniera a recogerlo.
¡Mierda!
*-*-*-*-*
Sentado en el sofá de la sala, sopesaba todas sus
opciones, tratando de evitar cualquier otro inútil pensamiento nostálgico.
Trataba de no pensar en la foto de Tomo con Deen y la que parecía ser la hija
de este último, (así que de todas maneras la relación parecía ir más en serio
de lo que pensó, a Tomo le gustaban los niños) y enfocarse en encontrar una
solución a su incómoda situación; de borrar de su cabeza, el poster ese, donde
el infeliz posaba junto a Lem para no sé qué película de mierda; tenía que
encontrar la manera de volver a casa; de olvidar su cama, la suavidad de ese
colchón que se hundía con el peso de ambos, cuando Tomo estaba a punto de...
¡Mierda, mierda, mierda! Se largaba, sin importar que ardiera en fiebre y que
estuviera lloviendo - para variar en Seattle- aun si tenía que caminar cientos
de kilómetros con rumbo desconocido a su departamento del centro, se marcharía
de una puñetera vez.
No recordaba donde puso sus cosas; bueno, al fin y al cabo el llego
inconsciente y sin quererlo. Vio cerca a la entrada un colgador con lo que
parecía su chaqueta y salió de ese infernal lugar sin mirar atrás, ni hacia
donde se dirigía.
*-*-*-*-*
Media hora después...
Yuki estaba perdido, salió tan rápido del edificio, que ni siquiera se molesto
en pedirle referencias al portero, no quería que nadie le viera, no quería
ninguna constancia de que alguna vez estuvo en ese lugar.
Y ahora se encontraba extraviado en una ciudad que nunca acabaría por conocer
completamente; no traía su billetera (¡perfecto!, un recuerdo dejado en casa de
Tomo por el que nunca preguntaría) ni su celular (esperaba de todo corazón
haberlo dejado en la oficina).
Primero muerto antes de que llamar a Luke y darle todas las explicaciones del
caso.
Solo le quedaba una opción, la más viable, le avergonzaba tener que recurrir
a esta pero no existía otra manera de salir del problema.
Ubico un teléfono público, marco por cobrar y espero ansioso a que le aceptaran
la llamada.